El 31 de enero finalizó la misión sanitaria de la ONG Yakaar África y nuestras enfermeras, Sonia e Inma, han cogido el relevo para ofrecer un seguimiento continuo a los pacientes identificados. Este acompañamiento nos permite conocer a fondo sus historias; muchas de estas personas comparten los mismos sueños e ilusiones que nosotros.

Este año se han localizado 10 pacientes entre Thiabedji y Bandafassi, una cifra algo inferior a la del año pasado. Aun así, el trabajo no cesa: ya han surgido casos nuevos durante la semana. El día a día de nuestras enfermeras transcurre entre distintos poblados, realizando curas y controles tanto en domicilios como en centros de salud.
Nos gustaría presentaros algunos casos que nos invitan a reflexionar sobre las condiciones del trabajo de campo:
Mathias, un joven de 23 años, sufrió un accidente de moto hace tres años y necesitó una prótesis de metal tras fracturarse la tibia. Aunque requería una segunda intervención para retirarla, no pudo costearla y la prótesis permaneció en su cuerpo. Acudió a Bandafassi durante la misión de Yakaar África con graves dificultades para caminar. Fue derivado al hospital por sospecha de infección, pero tras ser intervenido el pasado sábado, los traumatólogos no lograron extraer la pieza.

Este caso evidencia la precariedad de los recursos locales: el problema no es solo el coste de las intervenciones, sino que los profesionales de la región a menudo carecen de la especialización necesaria para cirugías complejas, lo que obliga a derivar muchos casos a Dakar. Actualmente, la herida de Mathias debe seguir drenando; gracias a la presencia de Sonia e Inma, recibe curas cada dos o tres días en Kédougou. Sin ellas, estas curas no se realizarían y el antibiótico oral resultaría insuficiente para combatir la infección. Su familia nos recibe siempre con alegría y un profundo agradecimiento.
También se han identificado tres bebés con desnutrición. Siguiendo el protocolo del año pasado, se les ha citado para un control de peso en 15 días, donde se les proporcionará más leche artificial y las pautas de alimentación indicadas por las pediatras de Yakaar África.
Por otro lado, nos encontramos con historias de soñadores como Sulayman, un niño de 14 años que acudió al centro de salud por una herida en el pie tras una caída en moto. Aprovechamos su paso por el centro para compartir una oportunidad que nos relató por carta, a pesar de no saber escribir en español.

Además, trabajamos con cinco pacientes localizados por la Asociación PapaAlpha de Thiancumalal. Cuatro de ellos han mejorado notablemente y uno será derivado a la ONG de odontología WAW Senegal. En colaboración con ellos, Sonia está gestionando el traslado a Tomboronkoto de personas que precisan tratamiento dental.
Por supuesto, Yiimbe Bassari no olvida a los pacientes de años anteriores. Sonia e Inma han podido visitar a personas tan especiales como Samuel (para la revisión de su úlcera) y Saïdou, el niño del labio leporino, que ya crece a pasos de gigante.


Estamos profundamente agradecidos a todos los colaboradores de la asociación que seguís confiando en nuestro trabajo.



